Tomás Gimeno es susceptible y tiene poco control sobre sus actos

Javier Torregrosa ha analizado el rostro del padre de las niñas Ana y Olivia

Es, junto con sus hijas, el rostro más visto en televisión en las últimas semanas.

Se trata de Tomás Gimeno, el padre de las niñas Ana y Olivia desaparecidas en Tenerife.

Nuestro director, Javier Torregrosa, ha analizado su rostro, tanto de frente como de perfil.

En Gimeno, dice Torregrosa, nos encontramos a «una persona muy susceptible en todo lo emocional. Le afecta mucho todo lo que le concierne de manera emocional, sintiéndose herido, perjudicado y agraviado en muchos de los casos, ya que su manera de percibir emociones es muy intensa e hiriente. Lo podemos observar en las abolladuras de su rostro (pequeños entrantes y salientes), en su zona emocional ancha (la zona emocional es la zona central de la cara) y en su nariz ancha en la base y con los orificios nasales muy abiertos»

Si nos fijamos en sus cejas, éstas con los extremos internos más bajos, con forma inspirada en unas “cejas de Ira”, y en su boca carnosa, la que nos indica que es una persona con una comunicación a veces directa».

Además, podemos observar dos zonas esencialmente cortas, con poca altura: «estas son la zona cognitiva y la emocional”.

Las zonas cortas confieren un menor control sobre los actos”.

Lee el análisis completo en este enlace.

*El artículo está escrito por Laura L. Álvarez para larazon.es

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